sábado, 27 de noviembre de 2010

LO QUE VALE UN PEINE

Te vas a enterar. Voy a darte candela. En cuanto te vea... en cuanto te encuentre. Sé que falta poco. Me tomaré una margarita en tus pechos, y un daiquiri entre tus piernas. Pienso soñar tus sueños como nunca nadie antes lo ha hecho. Y sí... te vas a enterar...de lo que vale un peine... de lo que cuesta querer QUERER... de cuál es su precio. Pienso rozar tu piel y hacerte temblar sin tocarte. Pienso rozar tu mente... y darte un orgasmo inacabable de orujo blanco y pensamientos. Te vas a enterar del precio de amar de verdad... pienso quemarte, carbonizarte entre mis brazos... que te sientas perdida porque yo ya te he encontrado. Te voy a dar candela. Voy a beber contigo todos los tequilas que nuestros corazones puedan soportar. Y esparciré la sal por tu cuerpo... y luego lo recorreré com mi lengua... y me comeré tu limón cien veces, mil veces. Te voy a exprimir el jugo. Te vas a enterar... sí... de lo que me ha costado encontrarte... Y pienso hacértelo saber con todas las palabras que nunca me has dicho. Con todos los besos que nunca me has dado. Te voy a dar candela... como al ron dulce que me acompaña ésta noche. Quiero quemarme junto a tí y renacer de nuevo de las cenizas... y luego............mirarte....para verme a mí mismo.

martes, 16 de noviembre de 2010

Cerca............Lejos.

Estar cerca...estar lejos...
y no hablo de barrio sésamo... hablo de amar.
Cuanto más te acerques... más me alejaré.
Pero cuanto más te alejes... también. Todavía más deprisa desapareceré de ti.
Y no es porque quiera alejarme. Sino porque en el amor no se está cerca ni lejos.
Sino que simplemente... se está siempre.

Amar es estar.
Estar uno dentro del otro. Te necesiten...o no.
Amar es estar y ser.
No alejarse... no acercarse. Sino estar ahí.
Siempre.
En todo momento.
Sin ninguna razón aparente.
Sólo porque sí.

Amar...es estar.
Siempre.
En todo momento.
Sin ninguna razón aparente...
Amar... es ser.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Entre hacer y no hacer siempre hay que elegir hacer.

A veces, por temor a perder algo, nosotros mismos lo eliminamos. Sacamos los sentimientos de nuestro corazón por miedo a no ser correspondidos. No luchamos para obtener un triunfo por miedo a no lograrlo. No construimos nuestra vida en la forma que queremos por miedo a las dificultades que se van a presentar en el camino. No saciamos nuestros deseos por miedo a ser atrapados en ese placer, convertido en vicio. Nos vamos mutilando para darnos cuenta, un día, que esas ilusiones, sentimientos, deseos, aún persisten, que tenemos un apetito voraz de vivir; pero ya es demasiado tarde: hemos perdido la fuerza de obtener lo que queremos. Las prisiones mentales son inmateriales. Entre hacer y no hacer siempre hay que elegir hacer. Si no hacemos, nos frustramos para toda la vida. Si hacemos y nos equivocamos, nos queda la experiencia.