Una voz y cien círculos que se van cerrando. Una intuición que me arrastra. Pensar no es necesario, lo sé. Y efectivamente, así es. En la primera sonrisa puedo comprobar las mil palabras no dichas. Cuantos números… Que forma de sentir más bestia.
Se sube al coche. ¿Adonde vamos?... no sé. De todas formas que más da el lugar. Una playa. Un paseo andando en simetría. Bidireccional. De ida y vuelta. Un bar blanco. Y marrón. Música cerrando círculos. Y una mirada que se torna hacia mí..lenta..acompasada…con el tempo perfecto para saber mirarme. (y verme). Y tras ella una sonrisa que fulmina un muro que hace rato que ya no existe. Todo es irremediable. Igual que tu beso. Y a partir de ahí todo el mundo gira alrededor nuestro. Nos salimos de él estando dentro. Como en una pecera. Y así nos miran los demás..como si fueramos peces.. sin saber que lo que somos es marcianos. Los demás notan algo, pero no saben lo que es. Y tu y yo nos reimos. Y nuestras risas giran desde el centro de un gran disco que ahora es el mundo exterior. A partir de ahora… todo está bien. Todo está bien. Todo….. está bien. El faro, la brisa del mar….todos han huido avergonzados ante nuestro espectáculo de sencillez y armonía. Con que poco has conseguido tanto. No lo entiendo. Pero tampoco quiero entenderlo. La luna no se mueve, nuestro entorno es un escenario sólo para nosotros. Te beso. Me miras. Me ves y te veo en todo lo que no me dices. Y te siento. Y te siento. Y te siento. Todo está bien. Te amo irremediablemente. Del mismo modo que una cereza cae del árbol cuando está madura. Así te amo. Naturalmente. Porque sí… porque….sencillamente….ahora…contigo…ya todo…está bien.