miércoles, 2 de marzo de 2011

FOR HER... FOR YOU.

He tomado ya, demasiadas carreteras secundarias para poder saber lo que son los baches y las mentiras. Pero éste viaje por cuerpos y mentes, a veces me agota. Dejo atrás tantos paisajes construidos de palabras, caricias y sexo, que ya no sé muy bien si esa es la razón de que no encuentre ahora el desvío adecuado. Los besos confunden a veces, igual que una señal de tráfico oxidada, y me extravían por caminos errados. Eso sí, de todos ellos he aprendido. No me quejo. Y gasolina tengo de sobras para poder encontrarte algún día en una curva y pedirte que viajes conmigo… Para siempre. Es posible que pinchemos una rueda por culpa de un día triste, o que tengamos que cambiar el aceite del motor porque tus celos han reventado el cárter del motor. No me importa. Lo que yo quiero es que arreglemos las averías juntos. Recuerda eso sí, que tú serás mi mecánica particular. No te pediré que tengas todas las llaves inglesas a punto, pero sí las ganas de perderte conmigo en el asiento de atrás como una puta de lujo. Eso sí, sólo mía…y no te pagaré con dinero…también te lo advierto. Pero al día siguiente prometo enseñarte un paisaje nuevo que nunca hayas visto. También te digo que no quiero que guardes palabras no dichas en la guantera (eso está prohibido). Sin embargo nos saltaremos todos los límites de velocidad establecidos, (que me pone un montón saltarme las reglas de los otros). Quizá no sea el mejor conductor, porque como ya te he dicho, me he equivocado de camino muchas veces. Pero a éstas alturas ya sé como tomar una curva sin salirme. Y en todo caso si me estampo contra un muro, será contigo a mi lado. Y eso cambia mucho las cosas. ¿Sabes?...hoy me he parado en un área de servicio… a meditar sobre todos los horizontes que ya he visto pasar. Y creo que me he dado cuenta de haberte visto sentada en una parada de bus. Aburrida de tanto esperar. Creo que fue justo el día que se me bloqueó el cambio de marchas. ¿Eras tú verdad?. Dime que sí y volveré a buscarte. No me importan los kilómetros que estés ahora de mi. Esta vez engrasaré bien todas las piezas para poder comprenderte. Te miraré a los ojos, te besaré en la comisura de los labios y emprenderemos el viaje juntos. Sin miedo a lo que pase. Sin temor a lo desconocido. Uno sentado al lado del otro, y mirando en la misma dirección. Así cualquier camino de tierra, lleno de polvo y peligros… se convertirá en nuestra autopista. Ah y una cosa muy importante…no sé si te lo he dicho antes… pero quiero que sepas que te quiero. Incluso desde antes de haberte conocido. 

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